Platocanario.es Foto de ganadores de los I Culinary Hotel Awards (FOTO: María Pisaca Gámez cedida por Prensa Ibérica)

La hotelería canaria se juega mucho en la mesa

Escuchar este artículo ahora
Getting your Trinity Audio player ready...

Los Culinary Hotel Awards reúnen este otoño a 60 finalistas en una edición que mide el creciente peso de la gastronomía en los alojamientos de Canarias

Durante mucho tiempo, la gastronomía fue una pieza más dentro del engranaje de un hotel. Había que servir desayunos, resolver almuerzos, llenar un bufé y atender al huésped cuando llegaba la hora de cenar. Eso sigue existiendo, naturalmente, pero en los mejores establecimientos canarios empieza a quedar bastante lejos de lo que hoy se entiende por comer en un hotel.

La cocina se ha convertido en argumento de venta, en carta de presentación y hasta en motivo para reservar una habitación. También en una manera de relacionar al visitante con el territorio que pisa. Y los Culinary Hotel Awards vuelven este año a poner nombres y apellidos a esa transformación, con 60 finalistas que optarán a los reconocimientos de su segunda edición.

La gala está fijada para el próximo 19 de octubre en el Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel, en Gran Canaria, donde se conocerán los ganadores de un certamen creado para distinguir la excelencia culinaria, la innovación y la hospitalidad dentro de los hoteles de Canarias.

El restaurante ya no vive de espaldas al destino

Algo ha cambiado cuando un cliente que no duerme en un hotel cruza voluntariamente su recepción porque quiere cenar allí.

No hace demasiados años, salvo excepciones, el restaurante hotelero vivía fundamentalmente de sus huéspedes. Hoy hay establecimientos que consiguen justamente lo contrario: que la población local reserve mesa, que un visitante incluya uno de sus restaurantes entre las paradas gastronómicas del viaje o que un cocinero, un sumiller o un jefe de sala terminen aportando tanta personalidad al alojamiento como sus habitaciones, su piscina o sus vistas.

Ahí está probablemente una de las razones que explican el nacimiento de reconocimientos como los Culinary Hotel Awards. No se trata solamente de valorar quién cocina mejor. La organización sitúa entre sus objetivos distinguir a aquellos hoteles capaces de convertir la experiencia gastronómica en una parte reconocible de su identidad.

Y esa experiencia se ha hecho mucho más ancha.

Está en el restaurante gastronómico, pero también en el desayuno que abandona la rutina para incorporar producto local; en una carta de vinos que mira hacia las bodegas de las Islas; en el tratamiento de la sostenibilidad; en la profesionalización de la sala o en la capacidad de un equipo de Alimentos y Bebidas para conseguir que todo lo anterior funcione cada día.

Un escaparate de la nueva hotelería canaria

Los sesenta finalistas de esta segunda edición permiten observar, además, hasta qué punto la gastronomía se ha convertido en uno de los terrenos donde compite actualmente la planta alojativa del Archipiélago.

Canarias lleva décadas sabiendo construir hoteles. El siguiente salto está siendo dotarlos de contenido.

Eso significa que una estancia no termine reducida a una habitación confortable, una piscina y buen tiempo. Significa incorporar producto canario, productores, vinos de las Islas, cocineros con discurso propio y equipos de sala capaces de contar qué hay detrás de aquello que llega a la mesa.

También significa asumir un desafío nada menor: hacerlo a gran escala. Porque no es lo mismo desarrollar una cocina muy personal para treinta comensales que mantener criterios de calidad cuando cada mañana desayunan varios centenares de personas.

Ahí es donde la gastronomía hotelera tiene quizá su batalla más interesante.

La primera edición de estos premios ya mostró la amplitud del terreno que se pretende reconocer. Hubo distinciones para restaurantes, cocineros, chefs ejecutivos, sumilleres, responsables de sala, desayunos, brunch, cocina sostenible, establecimientos boutique, bares de piscina o responsables de Alimentos y Bebidas, entre otras especialidades.

Una fotografía bastante más completa del hotel contemporáneo que la que ofrece únicamente la alta cocina.

Sesenta finalistas y una pregunta de fondo

El jurado de esta segunda edición reúne perfiles vinculados al periodismo gastronómico, la restauración, el vino, la empresa y el conocimiento del sector, entre ellos Mulchand Chanrai y José Luis Reina, coordinadores del certamen, junto a Fernando Núñez, Alba Bernal, Kike Espino, Teresa Moon, Luis Díaz de Losada, Montse Márquez, Carlos Delgado, Ivonne González y Bryan Medina.

Sobre ellos recaerá la elección de los nuevos premiados.

Pero, más allá de quién suba finalmente al escenario del Santa Catalina el 19 de octubre, los Culinary Hotel Awards dejan abierta una cuestión bastante más amplia que una relación de vencedores.

¿Hasta qué punto puede la gastronomía ayudar a Canarias a construir un modelo turístico de mayor valor?

Porque si el visitante termina buscando un determinado hotel por el cocinero que trabaja en él, descubre un queso elaborado a pocos kilómetros, pide un vino canario que hasta entonces desconocía o sale del alojamiento sabiendo algo más del lugar en el que ha pasado sus vacaciones, la mesa habrá hecho bastante más que alimentarlo.

Y esa es, posiblemente, la liga que la hotelería canaria empieza ahora a querer jugar.

FOTO: Premiados en la I edición de los Culinary Hotel Awards
Scroll al inicio