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Cumbres de Abona prevé alcanzar los 200.000 kilos de aceituna en 2026 y reforzar la producción de sus AOVE Oleoteide en Tenerife
La campaña del olivo avanza en Tenerife con buenas perspectivas para Cumbres de Abona, una de las cooperativas que abrió camino a este cultivo en Canarias y que este año prevé alcanzar los 200.000 kilos de aceituna.
La cifra supondría un salto respecto a la pasada campaña, cuando su almazara procesó alrededor de 150.000 kilos y obtuvo unos 32.000 litros de aceite de oliva virgen extra.
La cosecha comenzó el pasado 17 de agosto y, hasta la fecha, la cooperativa ya ha recogido alrededor de 100.000 kilos. Según explica su presidente, Manolo Marrero, las lluvias registradas durante el año permiten prever una producción especialmente favorable.
Aproximadamente un 15% de la aceituna recogida se destinará a Oleoteide, la marca bajo la que Cumbres de Abona comercializa sus aceites de oliva virgen extra.
Más de dos décadas apostando por el olivo
La historia oleícola de la cooperativa comenzó en el año 2000, cuando decidió introducir el cultivo del olivo dentro de una estrategia de diversificación agraria.
Una década después incorporó su propia línea de molturación y comenzó a trabajar variedades como arbequina, arbosana, koroneiki y picual.
La propia cooperativa sitúa en 2005 la elaboración del que considera primer aceite de oliva comercial producido en Canarias. Desde entonces, asegura haber distribuido más de 300.000 plantones de olivo en Tenerife, El Hierro y La Palma, contribuyendo así a extender un cultivo que hace apenas unas décadas tenía una presencia muy reducida en el Archipiélago.
En la actualidad, los AOVE Oleoteide acumulan cerca de una treintena de reconocimientos en concursos nacionales e internacionales desde 2015. Entre los más recientes figura la medalla de plata conseguida este año en el Concurso Oficial Agrocanarias por un aceite elaborado con arbequina y picual.
De la aceituna al AOVE
La elaboración se realiza mediante una línea continua de dos fases.
Tras la molturación, la pasta de aceituna pasa por el batido y posteriormente por un decantador que separa el aceite en función de las distintas densidades. El proceso se realiza mediante extracción en frío, con el objetivo de conservar sus características aromáticas y gustativas.
Los aceites Oleoteide presentan, según la descripción de la cooperativa, un perfil de frutado verde, con notas que recuerdan a tomatera y plátano verde, además de almendra verde, hierbas aromáticas y frutos secos.
La producción tiene además una salida rápida al mercado. Marrero señala que los aceites suelen agotarse dos o tres meses después de su comercialización, un dato que explica el interés de la cooperativa por mantener esta línea dentro de su estrategia de diversificación.
Una cooperativa que ya no vive solo del vino
Cumbres de Abona nació en 1988 estrechamente vinculada a la viticultura y continúa elaborando vinos bajo las marcas Cumbres de Abona, Flor de Chasna y Testamento.
Actualmente reúne a más de 800 socios de la comarca de Abona y sus instalaciones ocupan alrededor de 200.000 metros cuadrados.
Durante los últimos años ha incorporado también el pistacho como nuevo cultivo y ha comenzado a desarrollar propuestas de oleoturismo que permiten conocer tanto la elaboración del aceite como el paisaje agrario de la zona.
Las visitas incluyen la antigua almazara instalada en Tenerife y posteriormente donada a la cooperativa por Cajasiete, las cuevas de jable y degustaciones de sus vinos y aceites, ampliando así la actividad productiva hacia experiencias vinculadas a la gastronomía y el territorio.
El olivar, un cultivo todavía pequeño pero en crecimiento
El desarrollo de Cumbres de Abona refleja también la progresiva implantación del olivo en Canarias.
La administración autonómica mantiene actualmente líneas específicas para apoyar a las almazaras y al cultivo. Entre ellas figura una ayuda de 51.875 euros para las almazaras del Archipiélago, además de 204.279 euros concedidos durante dos campañas como apoyo extraordinario al olivar frente a los efectos de la sequía.
El consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, visitó esta semana las instalaciones de la cooperativa en Arico para conocer la evolución de la campaña y el funcionamiento de la almazara.
Más allá de esa visita, los datos de la propia cosecha ofrecen una fotografía más significativa: de los 150.000 kilos procesados el año pasado a una previsión de 200.000 en 2026, en una cooperativa que empezó a experimentar con el olivo hace más de un cuarto de siglo.




