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El maestro ronero comienza a presentar por las islas las primeras producciones de su destilería de Firgas, elaboradas a mano y en ediciones limitadas
Después de años hablando de barricas, destilados, envejecimientos y proyectos ajenos, Paco “Peligroso” Pérez empieza a enseñar los rones que llevan definitivamente su nombre.
El maestro ronero grancanario ha iniciado una etapa de presentaciones y degustaciones por Canarias para acercar a profesionales de la restauración y aficionados los primeros productos que salen de Destilería Peligroso Pérez, su proyecto propio instalado en Firgas.
Lanzarote ha sido una de las últimas paradas de este recorrido, con una presentación dirigida al sector hostelero y una degustación que permitió conocer una propuesta concebida deliberadamente lejos de la producción masiva.
La destilería apuesta por series pequeñas, numeradas y con un fuerte componente artesanal. Los rones se envasan, taponan, serigrafían y embalan a mano, mientras que el líquido se lleva directamente desde la barrica a su graduación, sin incorporación de aditivos. La casa define sus elaboraciones como single cask y cask strength.
De maestro ronero a destilador con nombre propio
El proyecto culmina una trayectoria que empezó mucho antes de que apareciera la botella negra con la calavera que identifica hoy a la marca.
Francisco Pérez creció en una destilería en la que su padre ejercía como maestro ronero. Tras formarse como ingeniero terminó ocupando responsabilidades en aquella misma fábrica, trabajando en ámbitos que iban desde la destilación y la bodega hasta el laboratorio y los procesos productivos. Después llegarían proyectos vinculados a otras bodegas y destilerías, envejecimientos en barrica, formación, catas y asesoramiento gastronómico.
El paso siguiente era casi inevitable: levantar una destilería propia.
Firgas es ahora la base de un proyecto que ya ha obtenido también reconocimiento en Gran Canaria. La destilería fue distinguida recientemente en la categoría de Innovación dentro de los reconocimientos turísticos del Norte de la isla.
Ron sin demasiada prisa
La filosofía de Peligroso Pérez insiste en una idea que atraviesa todo el proyecto: el ron necesita tiempo.
Barricas, pequeñas partidas y evolución del destilado forman parte de una propuesta que reivindica el origen, los procesos artesanales y la individualidad de cada elaboración. La destilería habla de un producto “vivo”, limitado y sin aditivos, pensado para beberse despacio y con atención.
Esa misma filosofía se traslada incluso a las visitas a sus instalaciones, concebidas alrededor de la degustación, el conocimiento de las barricas y la explicación de los procesos, más que como una visita industrial convencional.
Ahora toca otra fase: sacar esas botellas de Firgas y ponerlas delante de quienes después tendrán que decidir si encuentran sitio para ellas en restaurantes, barras y cartas de destilados del Archipiélago.
Peligroso Pérez ya pasó años contando historias sobre el ron. Esta vez, la historia sale de sus propias barricas.




