El chef colombiano Pedro Nel, Dos Soles Repsol en Etéreo, Santa Cruz de Tenerife, repite encantado en las Cenas de una Noche de Verano del Chiringuito Tropical
Pedro Nel Restrepo agarra el micrófono y, con la seguridad de un speaker, larga el menú que servirá a los comensales que aguardan sobre el jable al otro lado de la avenida de Playa Blanca donde se asienta el Chiringuito Tropical.
Luego inicia el servicio con la armonía y solvencia que da la experiencia acumulada que, en su caso, además, se refleja en esos Dos Soles Repsol que luce orgulloso en su chaquetilla.
A la segunda cucharada de la delicada Crema de papa menúa, costilla, piña y mojo, Pedro Nel se acerca a una de las mesas y suelta un «¿qué tal?». Le preocupa, se preocupa, por recibir de inmediato el feedback de la clientela que ha pagado 63€, bebida aparte, por esa Cena, su cena, de una Noche de Verano, en el local de moda del estío conejero.
Nel repetirá ese ritual con todos los pases del menú. A la versión cremosa de las costillas con piña, seguirá un refrescante Ceviche de sama roquera, camote y canchas, justo antes de un profundo Tortellini relleno de pulpo compuesto y calducho de pescado.
La propuesta del chef de Etéreo by Pedro Nel, se completó con una Lubina -de punto inmaculado- sobre un estimulante falso risotto de apio, lapas y burgaos.
El chef, a lo suyo: «¿Qué tal la lubina?». «Impecable», se oyó decir. Y con razón. Y la noche, también a lo suyo: chispichispi sobre Playa Blanca. Anecdótico, eso sí, que sabido es que Lanzarote y lluvia no encajan en la misma frase.
Lo que sí encajó -¡y cómo!- fue un serio Cochinillo canario sobre un sutil cremoso de plátano que abrió la puerta al Frangollo, postre con guiño a Cocina tradicional de Lanzarote, el libro de Fefo Nieves con textos del periodista y escritor gastronómico Fran Belín.
Terminada la misión, y recibido el consiguiente y merecido aplauso para su equipo y el del Chiringuito Tropical, Pedro Nel dejó dicho en la mesa de Luis Benito y del también chef Gonzalo Calzadilla -el siguiente en ofrecer la Cena de una Noche de Verano, el próximo lunes- que, a su juicio, un buen restaurante es aquel que ofrece una cocina -o un plato- memorable. O sea, recordable, indeleble a la memoria.
A huevo: la cocina de Nel Restrepo, sin duda, lo es. Su dominio de la técnica aplicada a cada (muy) buen producto y el rotundo sabor que imprime a sus elaboraciones, quedan anclados en la memoria. Los sirva en su casa de la calle San Antonio de Santa Cruz de Tenerife, o lo haga en su jardín conejero de Playa Blanca.




