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Diario de Avisos entregó sus premios en El Sauzal en una gala con humor, música y una llamada a cuidar el relato gastronómico
>>>Anoche, en El Sauzal, los Premios Nacionales de Gastronomía de Diario de Avisos volvieron a reunir a buena parte del oficio que hoy sostiene la cocina canaria: cocineros, bodegueros, empresarios, periodistas, productores, gente de sala y unos cuantos habituales de esas noches donde se mezclan el reconocimiento, el reencuentro y cierta necesidad de tomarle el pulso al sector.
La gala tuvo ritmo. Aarón Gómez la condujo con un humor justo y necesario, que midió bien los tiempos y dejó que la noche respirara. Esa virtud, en una entrega de premios, vale bastante.
Uno de los momentos más afinados llegó con la intervención del periodista José Luis Conde, presidente del Jurado. Fue breve, pero no pasó de largo. Habló de la comunicación y el nuevo universo alrededor de la gastronomía, de sus riesgos actuales y de ese futuro incierto que ya no conviene mirar con ingenuidad. Su discurso tuvo la virtud de no sonar a trámite. Recordó, entre otras acertadas palabras, que contar la gastronomía exige criterio, contexto y responsabilidad, justo ahora que el ruido digital amenaza con confundir influencia, información y propaganda.
El cierre artístico, brillantísima píldora final, corrió a cargo de la pianista y soprano japonesa Satomi Morimoto, quien también mostró cintura escénica al prestarse anteriormente al sketch de Aarón Gómez y Carlos Pedrós.
El palmarés de la 41 edición de los Premios Nacionales de Gastronomía
En el palmarés de los galardones de gastronomía decanos en el periodismo español, el premio a Mejor Restaurante fue para Brisa Marina, en Playa Blanca. El reconocimiento mira hacia una casa muy querida en Lanzarote, asociada al producto, al mar y a una manera de servir pescado que ha resistido modas sin perder carácter.
El premio a Mejor Restaurante Nacional recayó en La Tasquería, de Javi Estévez, una de las casas que mejor ha sabido llevar la casquería al lenguaje contemporáneo sin borrar su origen popular. Su presencia en estos premios -que recogió acompañado de su hija de corta edad- confirma que la cocina española sigue encontrando caminos fértiles cuando se atreve a mirar de frente a lo humilde.
También tuvo peso el reconocimiento a Cráter Identidad Canaria, el proyecto de Eduardo Domínguez en Royal Hideaway Corales Villas, distinguido con el premio #ConsumeCanario. Su trabajo con productos, productores y relatos de La Palma encaja bien con una idea cada vez más necesaria: la alta cocina canaria gana profundidad cuando actúa como archivo vivo del territorio.
El vino tuvo su espacio con Bodega Ferrera, en Arafo, premiada por una labor vitivinícola que habla de paisaje, agricultura ecológica y continuidad familiar.
La lista de premiados se amplió con El Líbano, en Santa Cruz de Tenerife, en el apartado de cocina internacional; Ave Pastelería, en Las Palmas de Gran Canaria, en repostería; y Samantha Vallejo-Nágera, reconocida por su labor de difusión gastronómica.
Lanzarote volvió a aparecer con Luna Zacharias, nombrada Embajadora de la Gastronomía Canaria en el Mundo. Desde Munsoo Slowfood, en el pequeño pueblo de Soo, su trabajo ha construido un discurso propio alrededor del producto cercano, la alimentación consciente y una cocina canaria abierta, personal y muy pegada al lugar donde nace. Por cierto, que anunció estreno de programa gastronómico en Atlántico Televisión -del mismo grupo editorial de Diario de Avisos- y que ya se incluye en la plataforma Movistar Plus, en el dial 10.
El premio a los Jóvenes Talentos fue para Rafael de León, chef de El Cenador, en Costa Adeje. Su nombre apunta a una generación que llega con técnica, ambición y menos complejos a la hora de trabajar con producto canario.
El Premio Manuel Iglesias a Priscila y Carlos Gamonal, del Mesón El Drago, puso una nota de emoción, memoria familiar y oficio prolongado. Hay restaurantes que no se entienden solo por sus platos. Pesan también la sala, la conversación, los años, la clientela que vuelve y esa hospitalidad que no se aprende en una temporada.
La noche, que finalizó con el ya habitual brindis en la plaza de El Sauzal, dejó una sensación clara: la gastronomía canaria atraviesa un momento amplio, diverso, incluso algo difícil de encerrar en una sola fotografía. Hay cocina popular, proyectos de autor, bodegas con discurso, jóvenes que empujan, salas con oficio y, en definitiva, todo lo necesario para brillar en las mejores constelaciones.
Anoche, la Fundación Diario de Avisos, como estandarte del grupo mediático que redobla apuestas con Lucas Fernández al frente, volvió a colocar esos nombres sobre la mesa.




