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Santa Cruz de Tenerife relevará a Jerez y convertirá 2027 en un año de promoción de la cocina, el producto y el talento gastronómico canario
Santa Cruz de Tenerife tendrá durante todo 2027 una mesa especialmente grande. La capital tinerfeña ha sido elegida Capital Española de la Gastronomía 2027, un reconocimiento que permitirá situar durante doce meses a la cocina, el producto y los profesionales canarios en uno de los principales escaparates gastronómicos del país.
La ciudad se impuso en una edición a la que concurrieron tres candidaturas y tomará el relevo de Jerez de la Frontera. La elección ha sido realizada por un jurado en el que participan representantes de organizaciones vinculadas a la hostelería, el turismo y la gastronomía, además de organismos como la Secretaría de Estado de Turismo o el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Pero la capitalidad no se ha planteado únicamente como una sucesión de actos gastronómicos. El proyecto presentado por Santa Cruz pretende utilizar el reconocimiento como herramienta de promoción turística y económica, involucrando a restaurantes, mercados, productores, hoteles, comercios, centros formativos y empresas vinculadas al sector.
Un recetario para contar una ciudad
Uno de los elementos que más singularidad aportó a la candidatura fue precisamente su formato. Bajo el lema “Santa Cruz de Tenerife, cruce de sabores”, el proyecto se articuló como un gran recetario de ciudad.
El dossier, titulado Recetas para cocinar la Capital Española de la Gastronomía 2027, trasladó la planificación habitual de una candidatura a un lenguaje culinario. Estrategia, identidad, despensa, programación, comunicación o legado fueron presentados como si formaran parte de los ingredientes y los pasos de una receta.
La programación prevista se extenderá durante los doce meses de 2027 y deberá involucrar ámbitos que van mucho más allá de los restaurantes. Mercados, producto local, hoteles, formación, comercio, cultura y espacio público formarán parte de una agenda cuya ejecución será coordinada mediante una Oficina Técnica específica dependiente de la Sociedad de Desarrollo de Santa Cruz.
Una capitalidad con vocación canaria
Ahí está probablemente una de las lecturas más interesantes del reconocimiento. Aunque el título recae sobre Santa Cruz de Tenerife, el proyecto presentado al jurado plantea expresamente la capitalidad como una plataforma para proyectar la gastronomía del conjunto de Canarias.
La intención es dar visibilidad no solo a los restaurantes de la ciudad, sino también a los productos de las Islas, sus vinos, los mercados, las marcas de calidad y los profesionales que conforman el sector gastronómico del Archipiélago. Para ello, el Ayuntamiento prevé trabajar junto al Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias.
La candidatura llegó además respaldada por más de un centenar de entidades públicas, empresariales, turísticas, gastronómicas, comerciales, formativas y culturales, además del apoyo institucional del Ayuntamiento, el Cabildo tinerfeño y el Ejecutivo autonómico.
Santa Cruz cuenta también con una ventaja evidente para convertir el reconocimiento en escaparate. Según los datos aportados por el Ayuntamiento, la ciudad recibe anualmente a más de 3,4 millones de visitantes entre turistas, excursionistas y cruceristas, una circulación de público que ahora se pretende conectar de una manera más intensa con su oferta culinaria.
La designación llega después de varios años de trabajo municipal para reforzar la gastronomía como elemento de promoción turística, con iniciativas como el Club de Producto Degusta Santa Cruz.
Más que un título
El reto comenzará ahora. Ser Capital Española de la Gastronomía proporciona notoriedad, pero el verdadero resultado se medirá en la capacidad de transformar ese año de actividades en algo que permanezca después de 2027.
Que aumente la presencia del producto canario en las mesas, que los mercados ganen protagonismo, que los profesionales encuentren nuevas oportunidades y que la gastronomía se consolide como otro de los motivos por los que viajar a las Islas.
Santa Cruz dispondrá de doce meses para intentarlo. Y, si el proyecto mantiene la vocación con la que se presentó, Canarias tendrá también doce meses para sentarse a esa mesa.




