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Tuscany Brut Nature, de Gran Canaria, logra el título de Mejor Sidra de Canarias 2026 en Agrocanarias, que repartió 11 premios
La sidra canaria ha dejado de ser una curiosidad para convertirse en una producción con nombre, territorio y ambición propia. Tuscany Brut Nature, elaboración de Vicente Oliver Marrero Arencibia, en Gran Canaria, ha sido reconocida como Mejor Sidra de Canarias 2026 en el Concurso Oficial Agrocanarias, organizado por el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria con la colaboración del Ayuntamiento de Valleseco.
El resultado confirma el buen momento de una marca joven, nacida en 2022, pero ya situada entre las referencias de la sidra insular. Tuscany no solo obtuvo el máximo reconocimiento del certamen, sino que también volvió a ganar la distinción especial de Mejor Imagen y Presentación, esta vez por su variedad PET-NAT, tras haber conseguido el mismo galardón en la edición anterior. Además, sumó dos Medallas de Oro, una en sidras espumosas y otra en sidras naturales.
El municipio de Valleseco vuelve así a ocupar un lugar central en el mapa sidrero del Archipiélago. Allí se cultivan las manzanas con las que Tuscany ha construido una propuesta que combina tradición familiar, elaboración artesanal y una mirada cada vez más abierta hacia la experiencia agroturística. Su Brut Nature se elabora mediante el método tradicional, con segunda fermentación en botella y sin adición de azúcares, lo que da lugar a una sidra seca, fresca, equilibrada y de burbuja fina.
La tercera edición del Concurso de Sidras Agrocanarias contó con 23 elaboraciones de siete empresas, procedentes de Gran Canaria, La Palma y Tenerife. El panel de cata concedió 11 premios, tres más que en la edición anterior, distribuidos entre grandes oros, oros, platas y tres distinciones especiales. Las muestras participaron en las categorías de sidras naturales, gasificadas y espumosas.
Junto a Tuscany, otro de los nombres destacados fue El Lagar de Valleseco, elaboración de Ángel Tomás Domínguez Ponce, también de Gran Canaria, que obtuvo la distinción de Mejor Sidra Ecológica de Canarias 2026. Por su parte, La Mirla Sidrera, de la bodega palmera Castro & Magán, logró una Gran Medalla de Oro con su sidra gasificada y un Oro en la categoría de espumosas.
El medallero de sidras naturales se completó con tres Medallas de Plata para La Mirla Sidrera, de La Palma; Fierro, del productor Juan Déniz Reyes; y El Valle Secreto, de Sendero del Valle, estas dos últimas de Gran Canaria.
Durante la presentación del fallo, el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, subrayó que la sidra ha pasado de ser un producto emergente a consolidarse como una producción reconocida, con una veintena de lagares repartidos entre Gran Canaria, Tenerife, La Palma y El Hierro. El director del ICCA, Luis Arráez Guadalupe, incidió en su valor como herramienta de diversificación del sector agroalimentario y de aprovechamiento de la manzana local.
El alcalde de Valleseco, José Luis Rodríguez Quintana, recordó que el camino iniciado hace quince años en el municipio está generando ya resultados positivos para el sector agroalimentario y para la economía local de los pequeños pueblos del interior de Gran Canaria. Los manzanos plantados entonces empiezan ahora a devolver algo más que fruta: devuelven paisaje, actividad económica y una nueva identidad productiva.
Agrocanarias confirma así que la sidra tiene ya un espacio propio dentro de la despensa canaria. No compite desde la nostalgia ni desde la rareza, sino desde una elaboración cada vez más precisa, ligada al territorio y capaz de ganar presencia dentro y fuera de las islas. En ese contexto, Tuscany Brut Nature representa una idea clara: también la manzana canaria puede hablar con acento de excelencia.




