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La vendimia de la DOP Islas Canarias comenzó en Fuerteventura con malvasía volcánica, moscatel y listán negro para Bodega Gavias El Sordo
La vendimia de la DOP Islas Canarias – Canary Wine ya está en marcha. La campaña comenzó el pasado jueves, 16 de julio, en la Finca El Sordo, situada en Tetir, Fuerteventura, donde se recogieron las primeras uvas destinadas a las elaboraciones de Bodega Gavias El Sordo.
El inicio vuelve a colocar al viñedo canario entre los más tempranos del hemisferio norte, una condición que habla de clima, latitud y singularidad agrícola, pero también de una viticultura que convive con limitaciones muy concretas. En esta primera jornada se vendimiaron Malvasía Volcánica, Moscatel y Listán Negro en explotaciones marcadas por la escasez de agua, uno de los grandes condicionantes del campo majorero y, por extensión, de buena parte del paisaje agrario insular.
La recolección se irá extendiendo durante las próximas semanas al conjunto del archipiélago. Según las estimaciones del Consejo Regulador, la campaña de 2026 apunta a un aumento notable del volumen de uva respecto a la vendimia de 2025, un dato relevante para una denominación que ha ido consolidando su peso dentro del sector vitivinícola canario.
Tras quince años de trayectoria, Canary Wine se ha afianzado como la denominación de origen con mayor implantación en Canarias. Cuenta con casi 1.000 viticultores activos y más de 50 bodegas adscritas, muchas de ellas con orientación exportadora. A ese músculo productivo se suma una participación creciente en proyectos de I+D+i y una tendencia continuada de crecimiento que la propia DOP señala como uno de sus rasgos diferenciales dentro del mapa del vino en las islas.
El arranque de la vendimia no es solo una fecha agrícola. Marca el comienzo de un ciclo decisivo para bodegas, viticultores y territorios que han hecho del viñedo una forma de identidad. En Canarias, esa identidad se sostiene sobre variedades autóctonas, suelos volcánicos, vendimias tempranas, parcelas difíciles y una manera de elaborar que gana presencia dentro y fuera del archipiélago.
La campaña 2026 llega, por tanto, con expectativas de mayor volumen y con el reto permanente de proteger un patrimonio vitícola singular. En esa tensión entre clima, escasez de agua, paisaje y calidad se juega buena parte del futuro del vino canario.




