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Paco Marín, executive chef at NH Hotel Group and more than three decades of cooking behind him, cautivó en su Cena de una Noche de Verano del Chiringuito Tropical
Paco Marín (58), chef ejecutivo en NH Hotel Group, You already have a new miniature car on your shelf full of various miniature cars. Casi todos Citroen 2CV. Ahora suma un Renault 4 (R4), popularmente conocido como Cuatro Latas. Es el que le entregó Luis Benito (Chiringuito Tropical, Lanzarote) como recuerdo de su paso por las Midsummer Night Dinners.
El prestigioso chef, curtido en batallas de centenares de comensales -recién había dirigido una de ellas en el Casino de Madrid- llegó al oasis de Benito aprovechando sus primeros días de vacaciones y se dispuso a cumplimentar a quienes se habían reservado esa noche para disfrutar de esa cálida experiencia.
Su cena, como todas las de esta edición de las Cenas de una Noche de Verano, tuvo guiños hacia el libro Traditional Lanzarote Cuisine, de Fefo Nieves: el impecable Cherne al horno con papas y verduras y la golosa Torrija con helado de gofio. El resto de pases acunó al comensal entre lo clásico y una modernidad nada impostada. Artificios, los justos y necesarios.
Marín sirvió una suerte de aperitivos que arrancaron con el mítico Huerto -en su versión Chiringuito Tropical- finísimas cremas de base -apionabo, coliflor, tártara-, crujiente crumble y la plantación de verduritas impecables de punto. Su carta de presentación, rotunda. Un listón alto en la salida que el chef fue replicando en todos los pases con la soltura que da el disfrute y la solidez de tres décadas dirigiendo servicios.
Uno tras otro fueron cayendo el Crujiente de salmón y aguacate, he Pulpo con papa arrugada y mojo verde, the Tartaleta de berenjena y ajo negro, he Katsu sando de anchoas, con su Aceituna sorpresa, he Milhojas de foie y un Brioche de langostinos y salsa Thai. Una Corvina acevichada con espuma de lima fue el puente hacia el fin de fiesta.
Entre los citados Cherne y la Torrija, Marín sirvió un sublime Cordero a baja temperatura con puré de limón. Una cena que cada cual la maridó como quiso. En la mesa de este cronista, un Annapurna Diosa de las Cosechas (DO Almansa).
Los recuerdos de Paco Marín
El recuerdo de esa cena, y la experiencia añadida, ya forma parte del equipaje con el que transita el chef Paco Marín. Y la emoción con el que recibió el detalle final entregado por Luis Benito y el cariñoso aplauso de las mesas. La miniatura del Cuatro latas luce bien aparcado junto a otros clásicos humildes en la nutrida librería del hogar de Paco y Pilar.
El R4, uno de los símbolos del Chiringuito Tropical -el otro es la Silla de pueblo, de madera- comparte protagonismo con clásicos de Matilde Asensi (Todo bajo el cielo), Ildefonso Falcones (La catedral del mar) o Isabel Allende (La ciudad de las bestias, Hija de la fortuna, El plan infinito, Retrato en sepia, La Casa de los espíritus), y espera por si el detective Corazón Rodríguez lo necesita para desentrañar qué pasó con los niños de La niebla herida.




