Platocanario.es Harmonious Flavors, in Haría

Harmonious flavors: when Haría is heard and tasted

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Harmonious flavors convirtió Haría en un diálogo íntimo entre la gastronomía local y la música barroca, in an evening where the territory was heard and savored

| There are events that are announced and others that, simply, they present themselves. Harmonious flavors pertenecía a esta segunda categoría. No es casual que el aforo se completara apenas dos horas después de hacerse público: in I would do, cuando la gastronomía local, la música antigua y el cuidado por el detalle se dan la mano, la expectativa se transforma rápidamente en certeza.

He Centro Sociocultural La Tegala se convirtió en el escenario de un viaje sensorial cuidadosamente orquestado. Allí, entre periodistas gastronómicos —con nombres tan reconocidos como Fran Belín o el chef JulioJuliusBienert—, y público expectante, se desplegó una propuesta que huía del mero formato degustación para abrazar algo más ambicioso: el diálogo íntimo entre el producto de cercanía y una música, la barroca, que no se ofrece a todos, pero recompensa a quien se detiene a escucharla.

La velada arrancó con Sonino de Giovanni Girolamo Kapsberger y Dalla porte d’oriente de Giulio Caccini, interpretadas por Liana Llauger -con una tiorba alemana obra del luthier local Paco Dortay la soprano Laura Kmetic. Desde el primer acorde quedó claro que no se trataba de un simple acompañamiento musical. La interpretación —sobria, precisa y profundamente expresiva— marcaba el tempo emocional de la experiencia.

El primer plato fue una declaración de intenciones: Huevos de gallinas criadas en libertad en las tierras de Tabayesco, rellenos sobre un delicado lecho de gambas de La Santa. Producto reconocible, tratado con respeto y sensibilidad, maridado con un blanco seco La Grieta que aportaba frescura y territorio. Cocina honesta, sin artificios, firmada por el equipo del restaurante Tacande —Recomendado Michelin y Repsol— bajo la dirección de Víctor Betancort y su jefe de cocina Javier Hernandez.

Con Quel sguardo sdegnosetto de Claudio Monteverdi llegó uno de los momentos más identitarios de la noche: Pámpano en mojo hervido de Mamá Trina, acompañado de batata revolcona de Guinate. Un plato que hablaba de memoria, de transmisión oral y de cocina doméstica elevada a discurso gastronómico sin perder su esencia.

La música de Bárbara Strozzi (Che si può fare) dio paso a un Caldo de gallina de Tabayesco, profundo, reconfortante, casi meditativo. El maridaje con un tinto de Bodegas de Celso reforzaba la sensación de arraigo, de identidad bien entendida.

El tono se volvió introspectivo con Go crystal tears de John Dowland, mientras se servía un Pinchito de cochino negro criado en Órzola, acompañado de la papa de Evaristo. Un bocado preciso, sabroso, sin estridencias, que confirmaba la coherencia de toda la propuesta.

Ya en la recta final, Si dolce è il tormento de Monteverdi acompañó a un Requesón de cabra de la quesería La Montaña de Haría, ungido con miel de María. Dulzura medida, textura delicada y un cierre que apelaba directamente a la emoción. Las últimas piezas —Aurilla mia, Ite sospiri miei de Kapsberger y O chiome belle de Francesca Caccini— sellaron una noche que se vivió con escucha y sosiego.

Mención especial merece el servicio, impecable y cercano, a cargo de jóvenes del propio pueblo, que aportaron naturalidad y orgullo local a una velada ya de por sí cargada de sentido. Todo ello bajo la organización de la Asociación Cultural Aceró Música Antigua de Lanzarote y Rita Méndez, de la Productora Rial, con la colaboración ya citada de Paco Dorta Luthier, he Ayuntamiento de Haría and the Lanzarote Town Council.

Harmonious flavors no fue solo un evento gastronómico-musical. Asistimos a una afirmación de identidad. Una demostración de que I would do —especialmente en fechas donde la Christmas se mezcla con la cultura— parece diseñado para ser el lugar idóneo de este tipo de encuentros donde la elegancia ambiental no está reñida con la cercanía, y donde el producto, la música y el territorio se reconocen mutuamente. Un lujo sereno, de esos que no necesitan alzar la voz para perdurar en la memoria. y

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