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La guía impulsada por José Carlos Capel, distingue a SeBE, Nelson y El Silbo Gomero entre los mejores restaurantes de España por menos de 100 euros
>Tres nombres de peso propio: SeBE, en Costa Teguise; Nelson, en Arinaga; y El Silbo Gomero, en San Cristóbal de La Laguna, forman parte de la nueva guía Los 100 mejores restaurantes por menos de 100 euros, una selección que nace con vocación de brújula para quienes buscan comer muy bien sin entrar necesariamente en los territorios prohibitivos de la alta cocina.
La iniciativa, impulsada desde el entorno de José Carlos Capel, presidente de Madrid Fusión y fundador de GastroActitud, propone una lectura amplia, democrática y profundamente gastronómica del restaurante español contemporáneo. No se trata de premiar únicamente el lujo, la vajilla o el relato, sino de reconocer casas donde el producto, el oficio, la regularidad y la identidad justifican el viaje y la cuenta.
La presencia canaria resulta especialmente significativa porque no concentra los tres reconocimientos en una única línea culinaria. Al contrario: la guía distingue tres maneras muy distintas de entender el Archipiélago en la mesa. SeBE figura entre los restaurantes para comer arroz; Nelson aparece en la categoría de pescado y marisco; y El Silbo Gomero se incorpora al apartado de cocina contemporánea. Tres islas, tres registros y una misma conclusión: la cocina canaria ya no comparece como exotismo periférico, sino como territorio gastronómico con discurso propio.
En Lanzarote, SeBE confirma el momento de madurez de la cocina de Santi Benéitez, una casa que ha sabido convertir Costa Teguise en parada obligada para quien quiera entender una cocina insular afinada, precisa y muy vinculada al mar. Sus arroces, sus pescados enteros fritos y su trabajo con productos como los carabineros y gambas de La Santa han construido una identidad reconocible, donde la memoria mediterránea del cocinero dialoga con la despensa lanzaroteña sin imposturas.
En Gran Canaria, Nelson representa otra forma de excelencia: la de la casa marinera que no necesita artificio para resultar memorable. Situado en Arinaga, el restaurante ha consolidado una cocina donde el pescado de las costas canarias y el marisco local de profundidad son el centro de gravedad. Su valor está en la aparente sencillez: tratar bien el producto, respetar los puntos, sostener una carta reconocible y mantener vivo ese vínculo entre comedor, muelle y paisaje.
El tercer nombre, El Silbo Gomero, en Tenerife, remite a una cocina canaria de raíz, pero no detenida en el folclore. Al frente, Braulio Simancas ha hecho de la tradición un material de trabajo contemporáneo. Su propuesta rescata ingredientes, recetas y sabores insulares que durante mucho tiempo quedaron fuera de los grandes focos, y los devuelve a la mesa con técnica, sensibilidad y una lectura actual del territorio.
La guía
La guía nace respaldada por un jurado de nueve profesionales vinculados a la comunicación gastronómica y al conocimiento directo del restaurante español. Junto a José Carlos Capel figuran Philippe Regol, creador de Observación Gastronómica; Marina Vega, periodista gastronómica; Carlos Mateos, editor de ABC Gurmé Málaga; Jorge Guitián, historiador y divulgador gastronómico; Clara Villalón, comunicadora gastronómica; Igor Cubillo, periodista especializado en el norte peninsular; Julia Pérez Lozano, directora de GastroActitud; y Chema León, director de Marketing de Makro.
Ese comité partió de una selección cercana al millar de establecimientos antes de ordenar la guía en diez categorías, con diez restaurantes por cada una. El planteamiento evita el ranking único y permite leer la gastronomía española desde sus distintas formas de placer: barras, casas de comidas, asadores, cocinas del mundo, restaurantes de playa, arrocerías, pescados, mariscos o cocina contemporánea.
La nueva guía, además, llega en un momento en el que el comensal busca referencias fiables, alejadas tanto del algoritmo como del simple efecto de moda. En ese contexto, la presencia de tres restaurantes canarios supone un espaldarazo para una gastronomía que ha dejado de pedir permiso y que empieza a ser observada desde fuera con la naturalidad que merece: como una cocina diversa, singular y cada vez más influyente.
FOTO: Mikel Ponce para SeBE




