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Island Wines Summit clausura en Tenerife su primera edición con visitas a bodegas, reflexión técnica y una defensa común de los vinos insulares
La primera edición de Island Wines Summit se clausuró este martes en Tenerife tras varias jornadas dedicadas a analizar el papel de los vinos de islas dentro del panorama vitivinícola internacional. El encuentro reunió a sumilleres, bodegueros y especialistas de distintos territorios insulares para debatir sobre las características comunes de estos vinos y los retos que comparten sus zonas de producción.
El congreso ha puesto el foco en factores como la influencia del océano, los suelos volcánicos, los climas extremos, la adaptación de las variedades y la relación entre vino, paisaje y cultura. Más que una categoría cerrada, el encuentro planteó los vinos insulares como una comunidad de territorios con problemas y oportunidades similares.
Durante la clausura, el consejero del Cabildo de Tenerife, Valentín González, defendió que el vino forma parte de la identidad de la isla y está vinculado al territorio, al paisaje y a la cultura. También destacó el trabajo de viticultores y bodegueros, y señaló que el congreso nace con intención de continuidad.
Por su parte, el director de Vocento Gastronomía, Benjamín Lana, valoró el apoyo del Cabildo de Tenerife y subrayó la importancia de generar comunidad en torno al vino y la gastronomía. Según explicó, el proyecto comenzó a gestarse hace dos años y esta primera edición ha servido para comprobar el interés de los territorios insulares por compartir experiencias.
La última jornada sustituyó las ponencias por el contacto directo con el viñedo y las bodegas. Los congresistas recorrieron distintos puntos de la isla para conocer de primera mano el trabajo de productores tinerfeños y la diversidad de proyectos que conviven en el territorio.
El programa incluyó visitas a Bodega Altos de Trevejos, Suertes del Marqués, El Lomo, Viñátigo, Tajinaste, Tempus, Ferrera, El Sitio, Linaje de Pago y Cráter, entre otras. La ruta permitió mostrar distintas formas de interpretar Tenerife a través del vino: desde la altura y los suelos hasta las variedades locales, la tradición familiar, la innovación en bodega y las experiencias ligadas al enoturismo.
Antes del recorrido, el Master of Wine Fernando Mora ofreció una charla introductoria sobre el origen y la singularidad de los vinos de Tenerife. Mora explicó que la isla debe entenderse a partir de dos factores principales: la insularidad y el vulcanismo. También destacó la influencia del Teide, la diversidad climática, los cambios de temperatura, los vientos y las diferencias de humedad entre zonas.
Mora recordó además la importancia histórica del viñedo tinerfeño, con cepas de más de cien años, viñas en pie franco y sistemas de conducción tradicionales como el cordón trenzado. En su intervención definió Tenerife como una especie de “jurásico de la viticultura”, por la conservación de prácticas y paisajes vitícolas poco habituales en otros territorios.
El bodeguero tinerfeño Pablo López, de El Sitio, resumió esa idea al recordar que “el vino no es de donde se hace, sino de donde nace la uva”. La frase sirvió para reforzar una de las ideas centrales del encuentro: la necesidad de conocer el territorio para comprender realmente sus vinos.
La jornada también contó con la visión de Roberto Santana, de Envínate, quien defendió que una región vitivinícola se consolida cuando existen distintas interpretaciones de un mismo territorio. En su opinión, esa pluralidad es una de las claves que está ayudando a Canarias a ganar presencia y reconocimiento.
Island Wines Summit concluye así su primera edición con un mensaje definido: los vinos de isla cuentan con argumentos suficientes para competir en el mercado internacional, siempre que sepan apoyarse en su autenticidad, en la calidad del trabajo en viña y bodega, y en la capacidad de explicar territorios que no se parecen a otros.




